Sin el Islam estamos muertos

1. Qué es de verdad el feminismo

    El feminismo actualmente hegemónico no tiene nada que ver con la igualdad ni la liberación de la mujer.

    El feminismo actual consiste en la sacralización de la sexualidad femenina y la degradación de la masculina.

    Cuando a un entrenador de fútbol se le cae el pelo por dale un beso de celebración a una jugadora de élite, es porque algo hay en esa mujer que es sagrado. Algo con lo que no se juega jamás, ni en la euforia y desmadre de una celebración. Así es como se sacralizan las cosas: haciéndolas intocables, superiores a cualquier convención social. Obviamente no te van a decir explícitamente «es sagrado».

    La sacralización de la sexualidad femenina como creadora de vida y salvífica para el hombre es lo mismo que promulga el catolicismo a través de la figura de la Virgen, y de San José, que es santo porque le llegó su mujer embarazada y tuvo que hacer como se creía que era Dios. Vamos, que creía que las mujeres nunca mienten, al menos en materia sexual. Parecía del PSOE.

    Millones de conservadores ponen el Belén todos los años mientras echan pestes de Irene Montero. Me parto.

    El feminismo actual no viene de los anglos, protestantes, posmodernos ni gaitas. Ha sido posible por la estupidez fantasiosa e idealista anglo, pero la base metafísica es la del catolicismo.

    2. Los progres creen en el alma

      Los progres son los fundamentalistas del catolicismo, pero en una versión mística. Son místicos porque ponen el espíritu por encima de la materia. Por eso para ellos una mujer trans es una mujer. Para ellos hay una esencia que está en el alma y no en la materia.

      Para un progre tu cuerpo no determina si eres hombre o mujer. Tampoco te puede ayudar un psicólogo a saberlo, así que no es cuestión psicológica. Sólo en un profundo diálogo contigo mismo lo podrás saber. Eso es lo que se llama introspección en el catolicismo de toda la vida, pero sin Dios, sólo contigo mismo. Si ni tu cuerpo ni tu psicología determinan si eres hombre o mujer, ¿qué hay en ti que lo determine? Tu alma. Aunque no lo sepan los progres creen en el alma. Sus ideas sólo se pueden sostener creyendo en el alma, y en su prevalencia por encima del cuerpo. En esto último son contrarios a los católicos tradicionales, que no son místicos sino materialistas, es decir, que materia y espíritu están a la par. Para los católicos tradicionales, si tu cuerpo es de hombre eres un hombre: Dios ha querido que lo seas, y por algo será. Se vive en la Tierra, ateniéndose a la realidad material, no en las nubes ni flotando, y por eso eres un hombre.

      En el Islam místicos y materialistas están separados, forman facciones distintas. El catolicismo romano está unificado, y optó por la vía racionalista materialista. Pero ahora, para cambiar la sociedad recurren a su facción fundamentalista y mística. La lógica moral progre es la misma que la católica, pero volviendo a los fundamentos básicos y con una reinterpretación.

      Alguien preguntará por qué entonces los progres defienden el aborto. ¿Cómo se puede hacer eso compatible con una metafísica espiritualista? Pues hay una justificaci´no si pensamos que el momento en el que el óvulo fecundado pasa a ser humano no es cuando es fecundado, sino cuando el alma baja y se une a él. En ese momento, la mujer, ser recordemos de sexualidad sagrada, es cuando sin saberlo quiere ser madre. Inconscientemente ha detectado que el alma se ha incorporado al óvulo fecundado, y eso se traduce en su voluntad de ser madre. Es igual que cuando el Arcángel Gabriel se anunció a María, y ella dijo que ella es la sierva del Señor (o sea, que su voluntad era la de Dios). Si una mujer no quiere tener al niño es porque no es un niño, el alma no ha bajado. Sólo son celulas, no un ser humano. No está matando a nadie.

      Eso es lo que nos van a explicar para justificar que el aborto y el feminismo actual es compatible con el catolicismo. Es lo mismo, de hecho, reformulado. Al tiempo, ya lo veréis.

      Fijaos en que España, la adalid del catolicismo ayer y hoy, hace cosas como tener una política de fronteras abiertas. Claro: en un convento hay que abrir las puertas a todo el que venga. También se ataca a la propiedad privada, haciendo imposible el acceso a la vivienda. No tendrás nada y serás feliz, nos dicen. Claro: en un convento cada monje tiene una celda. No es suya, pero la tiene en usufructo. Qué casualidad. Eso no se llama comunismo, se llama catolicismo, y todos somos monjes. En un convento se adora a la Virgen, y en España, al divino ser de luz que hay en cada mujer – al menos en lo que se refiere a su sagrado culo.

      3. Para qué está el feminismo

      Ahora bien: ¿para qué se ha promovido este feminismo y rollos progres hasta en la sopa, a niveles del convento fundamentalista que en España? ¿Por qué volver a esa raíz reinterpretada del catolicismo, y de tantos cultos incluso prehistóricos alrededor de la fertilidad?

      Porque el feminismo no tiene nada que ver con la igualdad ni la liberación de la mujer. Tiene que ver con el desarrollo tecnológico.

      Y hace falta, porque mañana van a aparecer los chinos y Elon Musk con un millón de robots clavaditos a los humanos. Robots que lloraránn, reirán, interpretarán tus emociones, tendrán reacciones empáticas, te harán compañía, y tal vez hasta te salven la vida.

      Entonces aparecerá algún nerd diciendo que esos robots son seres humanos como tú y como yo. Que tiene sus derechos, que debería poder votar, que no tenemos derecho para explotarlos, y demás gaitas. De hecho ya los hay en Silicon Valley, desde hace años. Hay frikardos que tienen ordenadores y robots en sus lugares de trabajo a los que consideran humanos.

      ¿Qué argumento vas a tener en contra de los chinos y Elon Musk? ¿Cómo vas a defender que sus robots no son seres humanos como tus hijos?

      El único argumento posible es que ellos no han nacido de una madre. Han salido de una fábrica.

      Si replican exactamente todo el comportamiento de un ser humano, la única diferencia que puedes alegar es que ellos no tienen alma y tú sí.

      5 El puto problema

      El puto problema es cómo se va a oponer en serio esta sociedad de mierdas.

      En serio significa A HOSTIAS.

      Una sociedad de comedoritos: monaguillos progres, charos empoderadas y 100tifikos sedientos de que les chupen la polla.

      Eso es el cristianismo hoy en día: una saca de mierdecillas. Los países de herencia cristiana.

      Al segundo día las charos estarán diciendo que pobrecitos robots. Y como los onvres aquí hacemos lo que digan las mujeras, pues jodidos estamos. Bueno, en realidad ellas hacen lo que dicen los curas, pero ahora os cuento lo que opinan los curas del asunto.

      Para más inri, los protestantes por su parte hacen cualquier cosa con tal de huir de la naturaleza humana, a la cual ellos consideran malvada por definición. Los muy mamarrachos se trasplantarían encantados a un cuerpo robótico. Que ya me dirás para qué vas a cargar a un imbécil en una FPGA…para que haga más imbecilidades por segundo todas en paralelo.

      Por su parte, el catolicismo es la religión del «si no lo veo, no lo creo». La religión de Sergio Leone y su «sólo creo en la dinamita» (sí, Juan Soto Ivars es más jesuita que Loyola, cuánto te apuestas). La religión de los creadores de Conan, que sólo cree en su espada. Conan es una fábula católica: el triunfo del materialismo sobre el idealismo espiritualista del sacerdote malo, que consigue que sus adeptos se arrojen al vacío con una orden suya porque los ha convencido de que la carne no importa, el espíritu está por encima. ¿Por qué te crees que Schwarzenegger ha sido gobernador de California, laboratorio católico donde los haya? Porque es un artista del Vaticano.

      Es decir, el catolicismo exige aceptar que sólo se vive en la Tierra, y eso significa apoquinar con lo que haya. «A pagar…aquí tol mundo a pagar», decía uno en la tele, me hace mucha gracia. Atenerse a lo que hay implica también utilizar todas tus herramientas para hacer el valle menos lacrimógeno. Es decir, utilizar tus ojos y con el ojo de la razón. Por eso la ciencia moderna viene del catolicismo. No, no viene ni de anglos, ni griegos únicamente, ni hostias. La ciencia mecanicista es la que – si acaso – venía de los anglos. Pero el mecanicismo se fue a la mierda hace mucho, y apuesto a que la iglesia sabía que iba a ser así. Nunca fueron tan tontos como para intentar «calcular el mundo» y buscar la piedra filosofal en la Biblia, como Newton.

      Total, los católicos creen sólo en lo que ven…y en sucesos muy extraordinarios que suceden misteriosamente pero que no contradicen la realidad material, como en un realismo mágico. Que digo yo, o es realismo, o es mágico, pero claro, es que García Márquez es literatura católica.

      Total, que los católicos son los adalides de la ciencia empírica.

      Y si a los católicos les pones un robot clavado a un humano, que responde igual, reacciona igual, etc, como empíricamente no hay diferencia, concluirán que eso es un ser humano. Test de Turing. A ver si lo mataron por eso.

      Dirás: ¿cómo van a decir los católicos que un robot es como un ser humano, si creen en el alma? Pues mira, te lo han dicho por ejemplo en Terminator o en Blade runner:

      Lo que te están diciendo en esas dos películas católicas es que el replicante y el robot tenían alma.  Son fábulas CATÓLICAS, no ciencia ficción sin significado, ni tampoco protestantes, CATÓLICAS. La madre de John Conor, JC, es Jesucristo, y su madre la Virgen, salva la humanidad. Y en esa película te dicen que el Terminator tiene alma, porque si no, ¿qué es lo que hace que la mano se mueva, si resto del Terminator está fundido?

      Y en Blade runner te dicen que los ingenieros que fabrican los replicantes no pueden controlar si la tienen o no, sino que sucede «milagrosamente» de manera ajena a su control. Pero SUCEDE.

      Y quién va a decidir qué robots tienen alma y cuáles no?

      Pues una fábrica no.

      La iglesia será la que lo diga. Oh, qué milagro, dirán.

      O sea, los mismos que en apariencia te van a salvar de los robots de Elon Musk y los chinos, te la van a acabar metiendo diciéndote que en realidad sí pueden ser tan humanos como tú.

      No van a decir que sean mejores, los ángeles son inertes. Pero sí tan humanos como tú.

      O sea, la iglesia católica te está diciendo que no sólo los seres humanos tienen alma.

      El alma busca vivir en la Tierra, y necesita hacerlo no en el puto PC de tu casa, que lo tienes para ver porno. Necesita vivir experiencias jodidas, y para eso nada mejor que ser un subnormal como tú o como yo. El alma de los católicos es como tú buscando meterla. Cualquier agujero es trinchera. Es un poco puta y se mete en cualquier cuerpo que le prometa aventura.

      6 ¿La solución?

      La solución no puede venir de dentro del cristianismo. Igual que no hay nada para parar el feminismo desde dentro de Occidente, que es de base cristiana, no hay nada para parar ese «transhumanismo» desde dentro de Occidente.

      ¿A qué podemos recurrir?

      Los sistemas de ideas más poderosos son las RELIGIONES, porque no sólo dan razones, combinan razón, emoción, explican de dónde venimos y dónde vamos, nos dan sentido y la transcendencia que de otra forma tendríamos que descubrir o elaborar individualmente sin tener la inteligencia y la energía necesaria para ello.

      La solución para regular el uso de la tecnología sólo puede venir de la religión. Por eso están fusionando religiones y sistemas de creencias, y echando abajo instituciones, Estados y tonterías incapaces de semejante tarea.

      El Islam está invadiendo Europa, pero el feminismo también se está colando en países islámicos. Y ya sabemos de dónde viene el feminismo.

      Por su parte, el judaísmo tiene en Israel la trampa que lo convertirá en una religión desvinculada de un Estado, e incluso de un pueblo. Desconozco qué partes del judaísmo se quieren conservar para ser incorporadas a una religión universal que se quiere crear.

      El budismo será otro de los ingredientes. Y por supuesto el gnosticismo. El catolicismo ya tiene elementos que fácilmente se reinterpretan como gnósticos – sea de manera honesta o no, ésa es otra cuestión. 

      Por separado, cristianismo, Islam y judaísmo acaban siendo religiones de desequilibrados mentales. La primera da pie al espantoso e injusto feminismo actual, o a los idealismos e imperialismos anglos, germánicos y demás. La segunda puede dar pie (sobre todo con Occidente financiando a los radicales) a lapidar mujeres o culpar a las violadas de haberlo sido. La tercera da pie a pelearse con todo el mundo y sentirse eternas víctimas perseguidas, y además sigue aplicando sólo a un pueblo.

      Aquí no estamos calificando moralmente cada sistemas de creencias ni tipos de sociedades. Sencillamente nos estamos ateniendo a lo que (la élite considera que) es una herramienta poderosa y suficiente como para regular el uso de la tecnología, y hacerlo a escala mundial.

      En el Islam, ni que decir tiene que una sociedad en la que se culpa a una mujer violada de haberlo sido es una sociedad de mierdas premium. Una cosa es saber que las mujeres son la herramienta que utiliza Occidente para meterse en sus países y reventarlos, y otra llegar a esos niveles. Supongo que no pasa siempre, pero parece demasiado común. Pero llega un momento en el que los países de base cristiana han caído en una deriva mental tan absurda que necesitarán el Islam. Sólo así se contrarresta el feminismo. No para acabar con éste, sino para que no sea destructivo. El burka – o tal vez el velo – se puede reinterpretar como una manera de proteger esa sagrada sexualidad femenina. ¿Veis que fácil se las manda de vuelta a la cocina? Es una tomadura de pelo – o no, si es para distinguir seres humanos de máquinas.

      A un robot lloroso fingiendo ser humano la charo occidental le llevaría una tila.

      El hombre del Islam le pegará un tajo con la espada y lo mandará a reprogramar o a la basura.

      Unos tipos que llevan más de mil años sin pintar a su Profeta merecen un respeto. Qué capacidad de abstracción. Hay que ponerse a estudiar Islam en cuanto se pueda.

      Por eso hace falta el Islam. Es el único que tiene cojones para usar violencia para enfrentarse a los chinos y a Elon Musk. No es que tenga cojones porque sí, los tiene por religión. La yihad será la lucha de la humanidad (o la ummanidad, ya veremos) contra las máquinas.

      Para fusionar ideologías y religiones hace falta primero violencia mutua, y entonces un enemigo común. Primero nos mataremos derecha con izquierda y occidentales con los musulmanes que han ido trayendo a Occidente, a los cuales organizarán en facciones armadas. Pero entonces, cuando estemos en plena violencia fratricida, aparecerá ese enemigo común. Los robots chinos y de Elon Musk.

      Y todos nos uniremos con ellos. Seremos el frente espiritualista contra Oriente, la materia sin Dios.

      En esa religión unificada, no nos engañemos. La iglesia católica tendrá el cetro de mando. ¿Qué esperanza habrá de oponerse a sus tesis de que los robots también pueden tener alma, milagrosamente?

      La única esperanza estará en los grupos descentralizados, la desobediencia y la yihad heredadas del islam.

      Os dejo con esta bonita canción palestina de Abdel Fattah. No sé ni lo que dice, y lo mismo se acuerda de la madre que parío a los judíos, pero bueno.