Pedro Herrero, figura mediática, conservador y católico, dice que los progres se centran en el dolor del individuo, mientras que los conservadores se centran en proteger la comunidad. Si por ejemplo hay agresiones a magrebíes, los progres exigirán crear leyes que castiguen con más dureza las agresiones a magrebíes, mientras que los conservadores estarán en desacuerdo porque consideran que esa falta de igualdad ante la ley a la larga hará peor el remedio que la enfermedad. A los progres les urge remediar el dolor de esas pobres personas atenazadas por el colectivo opresor, y señalan a los conservadores como fascistas por ignorar ese dolor y poner fríamente al colectivo y su sistema vigente por encima del individuo. Pedro Herrero dice que los progres son libertarios: para ellos lo importante es el individuo y su libertad.
Bueno, pues esto último es ABSOLUTAMENTE FALSO.
A los progres no les importa el dolor del individuo. Cuando Ahmed o Mahmoud se llaman Pepe o Manolo, a los progres les importan un bledo las agresiones contra ellos. Si el que ha agredido a Ahmed se llama Mahmoud, tampoco les importa. Las agresiones contra esos individuos importan en tanto que son miembros de otra comunidad. De otra comunidad oprimida por la nuestra. Y como los progres en el fondo creen que nuestra cultura es intelectualmente superior, es nuestro deber moral cuidar de ellos.
Porque sí: de la actitud de los progres sólo se puede deducir eso. Te exigen más a ti, que eres occidental, porque creen que no se puede esperar mucho de esos pobrecitos moros y negros con sus culturas de mierda de las que hay poco que aprender…más allá de resignificar un pañuelo en la cara y cosas así, intentando darles significados compatibles con las ideas occidentales, que son las que justifican su validez. Los progres jamás se salen del marco occidental de pensamiento. Son los yihadistas del cristianismo.
Ni liberatarios ni identitarios
Un argumento común es que a los progres sí que son libertarios, y primos hermanos de los liberales, ya que les importan les importan la agresiones contra magrebíes porque se trata de colectivos desfavorecidos y en los cuales por tanto estadísticamente los individuos sufren más. Su manera de luchar por el individuo, según este argumento, es agrupar en colectivos – del mismo modo que éstos se han creado de manera natural para defenderse – por eficiencia.
Eso es incorrecto. Si fuera así, no pagarían la matrícula en la ingeniería a María y Felipita que son de clase alta mientras que a Felipito y Pedrito no, aunque sean de barrio humilde. No verían a todas las mujeres como parte de un mismo colectivo con algo misterioro en común, desde el momento en que todas no viven las mismas condiciones materiales ni de relación con la autoridad. Meter a todo el colectivo de las mujeres como beneficiarias de determinadas ayudas por el hecho de ser mujeres no es una medida compatible con quien concibe la sociedad como un maremagnum de colectivos enfrentados según identidad e intereses: en todo caso lo sería prestar más ayudas a las mujeres de clase obrera. Si discriminas a los hipotéticos colectivos identitarios reales, como el de los hombres pobres, en favor de colectivos inventados, como el de «todas las mujeres» – como si todas entraran en el mismos saco – entonces lo que vas a provocar es que se deshagan esos colectivos reales, si es que llegan a existir en algún momento. Los progres no sólo no son ni liberales ni identitarios, es que dinamitan tanto el liberalismo como el identitarismo, aunque los usen.
No les importan los individuos, ni tampoco los colectivos e identidades que supuestamente éstos forman para refugiarse y defenderse. Lo que quieren es enfrentar a TODOS los demás colectivos CONTRA UNO, el de los occidentales, «colectivo» al que consideran culpable de todo – y por tanto al mismo tiempo intrínsecamente SUPERIOR en capacidades. Es decir, ese ataque sistemático contra los occidentales, cuyo núcleo son los hombres blancos cis heteros, no lo realizan porque circunstancialmente el hombre blanco cis hetero haya protagonizado la historia de Occidente, una civilización o cúmulo de civilizaciones expansionista, con los abusos consiguientes (muy reales) que eso supone. No es porque haya abusado de su situación de ventaja y haya que homogeneizarlo con los demás colectivos. Si fuera por eso, dirían que al final todas las civilizaciones han cometido atropellos y relativizarían los de los occidentales. Pero no es el caso.
Los progres centran sus ataques en el hombre blanco occidental precisamente porque consideran que el sistema profundo de creencias de Occidente es muy superior al resto: claro, lo que pasa es que los occidentales también somos humanos, y por tanto pecadores, así que el objetivo de los progres es liberarnos de nuestro pecado, que es el malvado capitalismo. Esta torre de Babel malvada que hemos sido capaces de construir. Echarla abajo sería el mayor regalo que le pueden hacer a la humanidad. Por eso no se van a hacer manifestaciones feministas a Dubai. De ahí no hay petróleo de éste que sacar. El tesoro está aquí. Somos nosotros, los occidentales, que tenemos la suerte de haber nacido en una sociedad tan intelectual y moralmente avanzada, a pesar de sus pecados, y por tanto debemos luchar contra su reverso oscuro para rediminirnos en su cara luminosa, la del bien, la de los únicos que conocen la verdad, la del progresismo progre. Sólo así salvaremos a toda la humanidad. Los demás no se podría valer por sí solos, pobrecitos negros y moros. Hay que acogerlos. Y hay que educarlos, y ser pacientes y perdonárselo todo. Por eso de nosotros los occidentales exigen mucho más que del resto, y las agresiones racistas son las nuestras hacia ellos pero no las suyas contra nosotros. Ese ejercicio de AUTOEXIGENCIA extrema es pura doctrina católica, Los progres son los yihadistas del cristianismo.
La culpa del todo no la tiene Yoko Ono…ni Michel Foucault
Los intelectuales conservadores españoles señalan como culpables del progresismo progre a los protestantes, y con ellos sus herederos: los idealistas alemanes, los masones, los krausistas y Michel Foucault. Foucault presentaba el núcleo de las dinámicas sociales como el conflicto del individuo contra la autoridad opresora, una especie de totum revolutum en que cada cual se asocia con los que se le parecen para formar un colectivo en el que refugiarse y poder luchar por lo suyo contra los demás colectivos. La autoridad podrá estar en manos de uno de esos colectivos de manera circunstancial, pero al final, la sociedad está formada por colectivos enfrentados, sin que haya entre ellos nada en común por el que hecho de ser seres humanos. Eso se manifiesta cuando esa autoridad es más débil y no mantiene el orden opresivo. Acusan a Foucault de haber puesto los fundamentos intelectuales de la división social basada en el identitarismo. Si yo soy negro y he crecido en un barrio marginal, tú no podrás nunca entender mis problemas, por mucho que también seas humano. Desde ese momento, estaremos inevitablemente divididos. Nuestros intereses nunca podrán confluir.
El problema aquí está en no entender que una cosa es el que formula unas ideas, y otras el que las aprovecha, y hacia dónde se las lleva. De hecho, muchas veces el que formula unas ideas lo hace bajo dictado del que manda, de manera más directa o menos. O como poco, muy influenciado. Los ingenieros sociales han convertido esa división y enfrentamiento entre colectivos identitarios en una lucha de reproches morales. No es una lucha basada en la fuerza, sino en la moral. En una muy concreta, basada en el reproche, el remordimiento y la culpa. Desde el momento en que yo soy un negro del suburbio pero hago un Black Lives Matter y sólo me dirijo a los del tuyo, los blancos, para reprocharos vuestro racismo, yo ya estoy reconociendo que tanto yo como tú somos personas. Por eso me debes algo. Se deshace esa división fundamental: el hecho de que todos seamos seres humanos ya sí que importa. Pero como todos los demás colectivos con desventaja histórica atacan al mismo, ese nuevo acercamiento se hace manteniento la SUBORDINACIÓN. Yo nunca voy a ser un miembro de la sociedad igual que los blancos si mantengo los reproches, pero los progres se encargan de que nunca me olvide de que mis antepasados fueron esclavos y blablabla (como si el resto del mundo nunca hubiera habido esclavos…que viene de eslavos…). Es una trampa genial.
Los doctos, a por uvas
Mientras tanto, los intelectuales de la Academia están a por uvas. La mayoría no valen para nada. Después de hacer la entrada sobre Blade Runner he visto sesudos análisis de académicos sobre ella, y se limitan a hacer «profundas» reflexiones sobre el significado de la identidad y de los recuerdos…sin reparar en que se trata de una película eminentemente católica. Hay que estar totalmente fuera de juego para no darse cuenta de eso y todo lo que supone. Básicamente, para empezar significa que te puedes ahorrar el análisis: ya lo tenían más que analizado y guionizado. Las universidades son un atrapamoscas donde se les dora la píldora a unos señores y señoras muy distinguidos y distinguidas y se les paga por pensar y enseñar…lo que los de arriba quieren que piensen y enseñes. Yo todavía no he conocido apenas a ninguno, pero tiene que haber académicos que se estén haciendo los tontos porque se habrán dado cuenta de quién manda y piensa de verdad, y les dará pavor reconocer que ellos están de adorno. Lo de los académicos de hoy en día es tan absurdo como ser filósofo en el medievo sin saber nada de religión, y ponerte a hacer reflexiones a tu bola hablando de esos edificios tan altos que hace la gente con un extraño tipo crucificado en su interior. Es peor todavía, porque alguien así al menos no estaría repitiendo lo mismo que otros.
El objetivo
Si Pepe y Manolo no tienen un duro, pero María o Felipita son de familias ricas, los progres no ven ningún problema en que la matrícula en la ingeniería les salga gratis a María y a Felipita y a los primeros no. A María y a Felipita las consideran tontas. Consideran que no están en su sitio estudiando una ingeniería, por eso hay que fomentárselo. La intención de los cabecillas progres es que a la larga la mayoría de las mujeres acaben de vuelta en la cocina pero «porque ellas así lo han querido, porque mirad, había muchas ingenieras». «Oh, milagro, qué generosas y salvíficas son las mujeres, amén».
Los progres no hacen más que cumplir la máxima católica de exigir más al que más puede, unida a la de no vanagloriarse de las buenas obras pasadas sino lo contrario, declararse culpable por los errores del pasado. Por eso exigen que España entone un perpetuo mea culpa. Eso no es ir contra España, al revés, es seguir evangelizando el mundo. Todo por el perfeccionamiento espiritual del hombre blanco zis estéreo, cuyos alumnos aventajados serán todos aquéllos que se conviertan a sus creencias – es decir, los cristianos de terceros países. Por eso nunca hablan de las matanzas a cristianos. No es para atacar al cristianismo, sino por lo contrario. La capacidad de sufrimiento es muestra de su fortaleza. El uso de la violencia es muestra de debilidad. Aplauden al Islam radical y violento, financiado por cierto por Occidente (como sabe todo el que viva en este planeta), precisamente porque eso acabará por dinamitar el Islam y les permitirá manejarlo a su antojo.
Enemigos de la libertad individual y de la diversidad de culturas
Pedro Herrero es muy convincente y tiene mucho sentido común, pero no se nos puede escapar de dónde ha salido. Curiosamente, todos los recientes «intelectuales» opuestos al progresismo progre que hay en España beben del mismo sitio, la escuela de Oviedo. La cual es obvia creación de los jesuitas. Para ellos, no somos ni individuos aislados ni hormigas disueltas en una comunidad, sino una mezcla de ambas cosas. Yo estoy muy de acuerdo con eso. Lo falso es señalar a la izquierda actual como un producto del individualismo protestante anglosajón. Pedro Herrero dice que los progres son libertarios y se centran en la libertad individual. Ya hemos visto que eso no es verdad. De hecho, los progres no sólo no son liberatarios ni liberales, es que son los mayores enemigos de la libertad individual: como destruyen las estructuras que soportan la vida en comunidad, no dejan sitio donde escabullirse a quien piensa por sí mismo. Crean tribunales de la Inquisición, como los de viogen, que ejecutan justicia inquisitiva. En tiempos revueltos es mucho más seguro ser un fascista que pensar por uno mismo, porque el primero al menos tiene una trinchera, y conviene porque justifica la contraria, mientras que pensar por uno mismo supone quedarse fuera entre trincheras y deslegitimarlas. En tiempos de paz, cuando hay estructuras garantistas también existe un cierto margen para disentir.
El objetivo de los cabecillas progres, que son los mismos que nos dirigen a todos, es que el resto de los occidentales, al reaccionar para defender nuestra cultura, lo hagamos defendiéndola muy convencidos de todas sus virtudes frente a los horrores del resto de las culturas. Con esto consiguen precisamente lo contrario de lo que predican: que sigamos sin aprender nada sobre otras culturas. Los progres son los mayores enemigos de la diversidad cultural, porque ésta haría imposible evangelizar el mundo como los que mandan quieren hacerlo. Evangelizar ya no consiste en conseguir que todos conozcan a Jesús, cada uno a su manera. Tampoco es lograr que todos seamos muy espirituales. Es convertir el planeta en un convento en el que todos piensen igual.