Flotillas y borregos

Uno de los errores más graves que puedes cometer es el de tomar a todo el que no piensa como tú por idiota, incluyendo a los cabecillas de los que no piensan como tú.

La cadena SER, medio socialista de referencia, tiene un humorista, Ortega, que hace una sátira descarada de las falacias de los propios socialistas. Hace poco nos regalaba una parodia desternillante sobre Ayuso como origen de todo mal, con oyentes que llamaban al programa culpándola de cosas que habían sucedido incluso antes de que ella naciera.

Sorprendentemente, la opinión de la mayoría de los liberales y conservadores es que en la SER no se han dado cuenta de que es una parodia. ¿De verdad alguien se puede creer que ni siquiera los responsables de la SER lo saben?

La realidad es que no sólo lo saben, es que han puesto ahí a Ortega a propósito. Es como con la flotilla. Siempre actúan así. Siempre te dan la posibilidad de darte cuenta de que te están tomando el pelo. Por eso por ejemplo hay programas que se llaman «Todo es mentira» o «Malas lenguas». Las malas lenguas son las suyas, y te lo están confesando ya incluso con el título. Te están diciendo en la cara que mucho de lo que te cuentan es mentira, que no te lo creas todo, que es una burla. De esa forma la culpa será tuya por haberte dejado engañar voluntariamente, porque ellos en algún momento te han dicho la verdad delante de tus narices. y tú no quisiste darte cuenta. Salvo que seas deficiente o padezcas de un cuadro psicológico importante, no se te pudo pasar por alto. Pero estabas muy bien en tu zona de confort.

Además, con cosas como con la flotilla los cabecillas progres desacreditan intelectual y moralmente a sus propios partidarios. Tú puedes apoyar a los palestinos, incluso creerte las cifras infladas que dan las teles. OK, eso te convierte en un ingenuo que todavía no sabe que los medios mienten como bellacos, y más en conflictos bélicos. Aun así, conservas una integridad moral, porque te estás preocupando por las vidas de personas en una situación terrible. Pero entonces te pongo a la flotilla. Te la planto en la tele a todas horas, sacando a integrantes que se han pasado la travesía haciendo el ridículo y tomándoselo como una fiesta. Luego te digo que Israel los ha secuestrado, y tras ser devueltos en 48 horas ellos mismos dicen haber sido torturados mientras lucen sin un rasguño ni muestras de trauma alguno.

Si tú te tragas todo eso, si dejas pasar las payasadas y las mentiras descaradas, si aplaudes a la flotilla al completo como héroes sin hacer ninguna crítica, si les das los vítores del otro día en las manifestaciones de toda España (lo vi porque yo estaba allí), entonces estás dejando claro que tú no apoyas a los palestinos, sino que sencillamente eres un payaso o una payasa que se ha apuntado a la moda progre que tocaba. Su contenido es lo de menos para ti. Si te importara te lo tomarías en serio y tendrías tus dudas. Si incluso Greta Thunberg, que es autista la pobrecita, se dio cuenta y se quejó, pero en cambio a ti te da lo mismo y lo aplaudes todo como una foca, entonces es que tú no eres un ingenuo, tú eres un borrego y un sectario.

Esto no te lo estoy llamando yo, te lo está llamando la gente a la que votas, Sánchez y el resto de la «izquierda». Además le estás dando otra excusa a la ultraderecha, que tanto te preocupa, para desacreditarte y seguir creciendo. Estás colaborando con la división social entre las focas de tu cuerda y los «fachas», que pasan de los palestinos y se justifican moralmente a base de señalar que a vosotros os importan todavía menos. Entre los unos y los otros, la casa sin barrer y los palestinos sin casa.

Vaya parroquia. Al final os la sudan a todas, a todos y a todes. Las víctimas israelíes de Hamas tampoco os importan nada, claro. Por no hablar de las guerras eternas en Liberia, en Congo, en la mitad del África subsahariana, provocadas directa o indirectamente por nuestros países, no por terceros. Pero la estupidez se paga cara, y la vamos a pagar. Y de paso a lo mejor despertamos.

Esto de revelar la verdad entre mentiras hay quien lo asocia a la masonería y su exigencia de tener siempre variedad de opiniones en su seno. En las logias británicas la mayoría son protestantes pero siempre tiene que haber como poco un hermano masón católico. El de exponerse a otros puntos de vista es un principio operativo para ellos. Otros lo asocian a que, al revelar la verdad en algún momento, los poderosos se libran del karma de haber mentido, porque dejan de ser responsables del engaño. Para mí, engañarnos debe de ser una gran misión: es la única forma de hacernos despertar. La letra con sangre entra. Hay quien dice que antes la gente era más razonable. Yo creo que eran igual de subnormales y no lo sabíamos, sencillamente en su época todavía no tocaba hacer que sacaran a relucir su estupidez. El mayor problema de las dictaduras es que la mayoría se puede dejar llevar y centrarse en sus vidas sin mirar más allá, siempre que no se meta en política. Ahora es imposible permanecer al margen, y los estúpidos y enfermos asoman y sacan sus mejores galas.

Hay muchos españolitos borregos con complejo de Mesías, y muchos pasotas cabreados con sentimiento de culpa, señalándose entre ellos. Otros intentan vivir su vida convencidos de que no hay nada que hacer e intentando no polarizarse, algo imposible porque desde la izquierda progre van arrinconando al resto sin dejar otra opción aparente que escorarse a la derecha. Entre unos y otros se comportan como borregos a los que habrá que pastorear, porque se pierden muy fácilmente y al final provocan desastres como la guerra civil en la que vamos a acabar. Así es como se acaba con el Estado moderno de derecho, con la Ilustración, con la idea de ciudadano. Así no queda otra que que vuelvan los curas.