Blade Runner (1982)

Payos hoy sus voy a contar la de Bleid rane. Es un pilícula de unos payos que son replicantes, o sea que son de mentira porque los ha fabricao un payo mu listo el doctor Tirrel. Esta pilícula es un gran ésito católico. Sale el Jarrison For y la Son Yong q esta mu wena, y la Daril Jana y otra las dos mu jamonas también. Sus la tenéis que ver otra vez payos pa acordarse.

El test al primer replicante

La película comienza con una panorámica de la ciudad futurista y el edificio piramidal de Tyrrell, reflejada sobre un ojo. Está ubicada en Los Ángeles, lo cual tiene connotaciones ideológicas – en realidad, religiosas: California es el «experimento social católico» en EEUU. Asistimos al interrogatorio a uno de los replicantes, Leon. Es un test diseñado para detectar replicantes y distinguirlos de los humanos. El examinador, que igual que el protagonista es un policía especializado en replicantes (un Blade Runner), le hace una pregunta hipotética sobre una pobre tortuga indefensa a la que no ayuda. Parece que fuera un mero test psicológico, pero nos están diciendo que las emociones tienen un valor especial: son una evidencia de ligeras diferencias entre el comportamiento humano y el de un replicante, por parecido que sea biológicamente. Si esas diferencias están presentes tal vez sea porque haya algo más allá de lo biológico que falta en los replicantes. Ese algo es etéreo e indetectable directamente, pero tiene efecto en el plano psicológico, que es material.

Entonces el examinador le pide que le cuente cosas buenas que le vengan a la memoria sobre su madre. Y en ese momento el replicante se levanta y dispara al examinador. Sabe que lo ha pillado: los replicantes no tienen madre, han salido de una fábrica y sus recuerdos son implantados.

Podría haber preguntado por sus padres o su familia, pero no: ha preguntado por lo más sagrado para los católicos, la madre. Por lo único sagrado para ellos, de hecho. El vínculo entre lo humano y lo divino que se mantiene en todo Occidente, incluso en quienes no creen en Dios, Jesucristo ni la revelación pero sí creen en algo todavía más crucial dentro del catolicismo.

Ha sido fácil detectar a Leon, pero luego veremos que con Rachael no lo es tanto.

Weno payos, pos ya veis que llevamos dos minuto de pilícula y yastá casi to contao, ya sabemos qde ue nos van a decir de que los replicantes no tienen arma ni mare, jai qué desgrasia gitano, imaginaste de no haber tenío nunca. Pero como la película dura mucho, supongo que nos dirán de que a lo mejor algún payo riplicante sí tiene arma y nos canta un flamenquito o hay algún tipo de milagro.

La comisaría

En la ciudad futura de Los Ángeles vemos una mezcla de razas, de culturas culinarias, y de lenguas, con una lengua común mezcla de muchas. El protagonista, Deckard, parece asqueado de su trabajo pasado de matar replicantes. Pero es obligado a volver. Tenía una habilidad especial para ello, pero no está orgulloso. Critica a su jefe por llamar «skinjobs» a los replicantes, un término despectivo. Lo ha llamado para que mate a varios replicantes rebeldes que han venido a la Tierra e intentan acceder a la Corporación Tyrrell por algún motivo que la policía desconoce. Le dice que son del modelo más avanzado, Nexus 6.

El jefe de Deckard le explica que al fabricarlos no se les dotó de emociones, pero los diseñadores reconocen que tras varios años pueden haber desarrollado las suyas propias: miedo, envidia, odio, amor, enfado…se supone que como manera de pasar desapercibidos. Le dice que como sistema de seguridad les pusieron una vida límite de 4 años. Le informa de que en la Corporación Tyrrell tienen otro replicante del mismo modelo, y que vaya y le haga un test para ver si es posible detectar a replicantes tipo Nexus 6.

Luego veremos que ese tiempo de vida es un límite involuntario. Sus diseñadores no consiguen que vivan más, y desconocen totalmente el origen de esas emociones.

El test a Rachael

La famosa pregunta que le hace Rachael, have you ever retired a human by mistake?, no significa si ha matado a un humano al confundirlo con un replicante, sino si ha matado a algún replicante que fuera humano. Le está preguntando si no cree que los replicantes pueden ser humanos.

Quién no se enamora de Rachael nada más verla. Durante el test interrogatorio fuma, está nerviosa, se intuye su tristeza tras una frágil fachada de frialdad. Es una manera de decirnos que es una replicante pero tan humana como tú o como yo. Deckard concluye que sí lo es, pero le ha llevado muchas más preguntas que a cualquier otro que examinara en el pasado. Ella no sabe que lo es, pero empieza a sospecharlo, según le dice Tyrrell a Deckard a solas.

Para Tyrrell, Rachael es un experimento, y el objetivo es comercial. Quieren crear replicantes «más humanos que los humanos». Les dan recuerdos desde que vieron que desarrollan «extrañas obsesiones», dice el doctor, al no tener experiencia emocional alguna. Con recuerdos crean un soporte a sus emociones y los pueden controlar mejor. Curiosa manera de querer crear seres más humanos que los humanos, pero controlados. A Deckard se ve que le parece espantoso.

Dice que se suponía que los replicantes no tenían sentimientos, y los Blade runners tampoco. No se sabe si es que éstos también son replicantes, pero en realidad eso no es tan importante. Lo que sí importa es que Deckard es un hombre, no una mujer, y será «salvado» por Rachael, además de por Roy.

En el interrogatorio, Rachael dice que no permitiría que un marido suyo colgara en la pared la imagen de otra mujer. Nos dejan caer que la sexualidad de Rachael es pura, es decir, no hace uso de ella en beneficio propio, y además exigente, exige al hombre. Esto es muy importante.

En el piso de Leon

El colaborador de la policía hace figuritas de animales de papel. Todos juegan a crear seres vivos, en una sociedad en la que el summum de las profesiones técnicas es la de ingeniero genético. Todos queremos ser creadores, y tal vez podamos serlo, pero para crear algo más que una figurita de papel o un replicante mecánico, para crear un ser con alma, antes tendremos que ser salvados. Como veremos, Deckard será salvado espiritual y físicamente por Rachael y por Roy. En cambio, Rachael no necesita ser salvada para dar a luz a pesar de ser una replicante.

Deckard va al piso del fugado Leon y encuentra escamas en la bañera, y unas fotos familiares. Deckard cree que no son de Leon.

Roy Batty y Leon

Las fotos sí resultan ser de Leon. A él también le implantaban recuerdos y, aunque no sea un individuo empático, al menos ha empezado a mostrar un apego emocional a ellos. Puede que todos los replicantes tengan alma pero sólo se desarrollen espiritualmente a través de las experiencias que cada uno ha vivido, además de sus características individuales de partida definidas por los ingenieros genéticos.

Van a hacer una desagradable visita al fabricante de ojos que hizo los suyos. Pero les dice que él no tiene las respuestas, sino Eldon Tyrrell, que ha diseñado su cerebro. Con esto nos quieren decir que a través de nuestros ojos no llegamos tan lejos como a través de la razón.

Rachael va al apartamento de Deckard

Deckard le confiesa a Rachael que ella es replicante y sus recuerdos falsos, implantados. La escena es conmovedora. A pesar de la deslumbrante belleza de Rachael, en estos momentos uno no puede sentir atracción sexual hacia ella, sino una profunda empatía. Para el hombre, la sexualidad de la mujer es el camino hacia el amor. En el catolicismo, la puerta hacia lo más espiritualmente elevado está en lo más mundano.

Hay «conspiracionistas» que nos hablan del primado negativo: según ellos, las películas nos cuentan la verdad entre argumentos dramáticos de ficción para que luego no nos la creamos cuando la tengamos ante nuestros ojos en la realidad. Yo creo que eso no es cierto, o no siempre. Con las lágrimas de Rachael consiguen que en el futuro en nuestro fuero interno no podamos negar que pueda haber replicantes o robots tan humanos como nosotros o más. En el futuro supongo que, en un inicio, no se los considerará humanos, y hacerlo estará perseguido: pero desde el poder ya están preparando los movimientos «subversivos» contrarios al orden que ellos mismos van a imponer. A través de esos movimientos subversivos conseguirán que tarde o temprano los robots sean considerados «humanos» en el sentido de que tendrán alma, y eso es algo para lo cual ya nos están preparando inconscientemente.

J F Sebastian y Pris

La replicante Pris (Daryl Hannah) conoce a JF Sebastian. Es diseñador genético y se fabrica pequeños amigos. Parece no aspirar a hacer el mismo uso de la tecnología que Tyrrell, que quiere ser Dios, pero en realidad veremos que es uno de sus empleados y participa del mismo proyecto.

«Retirada» de la replicante Zhora

Ampliando una de las fotos de Leon descubre el origen de la escama. Deckard tiene una habilidad sobrenatural para encontrar pistas, como si estuviera guiado por algún ente maligno en su labor de asesino de replicantes. Así da con Zhora, descrita como «una bella y una bestia a la vez» por el jefe de policía. Zhora se dedica a hacer bailes sensuales en antros de mala muerte. Es una bella que sólo quiere vivir, pero intenta matar a Deckard cuando se ve atacada. No puede porque los sorprenden otras personas y huye.

¿Es importante saber si el propio Deckard es un replicante? No tanto. Yo creo que es un ser humano. Pero lo importante es que es un hombre, y que el amor hacia Rachael es lo que lo convierte en un hombre mejor. Es lo que hace que sienta vergüenza y lástima por la pobre Zhora cuando la «retira», emociones que nos confiesa con sus propias palabras en off. Deckard ya sabía que lo que hacía estaba mal, pero lo veía como algo inevitable. A partir de ese momento Deckard ya no mata voluntariamente a ningún replicante más. Y es la propia Rachael quien lo salva, también literalmente, al disparar a Leon cuando éste va a acabar con Deckard. El amor a la mujer es lo que salva al hombre. Además, crecer espiritualmente implica cobrar plena conciencia de los propios actos y emociones, y hacerse dueño de sus decisiones morales.

Estos son dogmas católicos fundamentales. Los vemos en los movimientos subversivos actuales, obviamente organizados desde el poder (feminismo y wokismo). Con ellos el poder nos hace plantearnos dilemas morales, pero lo que hacen entonces es imponer soluciones incorrectas. Lo hacen a propósito para que seamos todos los demás quienes acabemos levantando la manita y, tras el enfrentamiento, odio y violencia, tal vez lleguemos torpemente y «entre todos» (guiados por la iglesia, claro) a un «contrato» social nuevo y una sociedad reformada y supuestamente mejor. La izquierda actual de monaguillos se hacen los tontos de la clase pero nos dejan la pelota votando para animarnos a jugar y meter el gol. Son geniales. Y con las obras maestras del cine hacen que sus principios permeen en todos nosotros.

Deckard y Rachael consuman su amor

Como a Roy, a Rachael también le importa cuánto va a vivir. También le interesa saber si Deckard se ha hecho el test y es replicante o no, a lo cual éste no responde. Ella ve una foto de una joven muy parecida a ella de entre las fotos que Deckard tiene. Puede perfectamente ser un conjunto de recuerdos implantados en él, pero si es así, ¿quién ha puesto esa imagen, como invitando a despertar esa atracción hacia ella cuando la conociera? Pero Deckard no sabe tocar el piano, a pesar de que soñaba con música y a pesar de tener un piano en su casa con partituras abiertas. Si fuera artificial, le habrían dado coherencia a ese interés por la música implantándole recuerdos de clases de piano. Pero sólo toca una tecla. Con la música, Deckard parece ser tan limitado como el policía haciendo figuritas de papel.

Rachael se despeina, se hace menos perfecta y más humana. Toca el piano: nos están diciendo que otra evidencia del carácter humano de Rachael, como de Roy, es la capacidad de crear, en este caso arte. Esa habilidad le viene de recuerdos implantados, pero ella misma no sabía si sería capaz. Si puede es señal de su despertar espiritual. Otros como Deckard sólo pueden tocar una tecla con un dedo, o hacer figuritas de papel de animales.

«Bésame», le dice Deckard a Rachael. «No puedo fiarme de mi memoria», responde Rachael. Y entonces Deckard le pide que sea ella quien le pida a él que la bese y le diga que lo desea. Y ella ya añade más deseos que salen de ella referidos a él. Vemos aquí la idea de la mujer como ser puro, amoroso y salvífico pero a la vez pasivo y lleno de dudas, y empujado por el hombre al sexo y a expresar sus deseos. A él le cuesta reconocer sus sentimientos, porque le dice que no la mataría como parte de su trabajo porque le debe la vida – cuando en realidad es porque la ama. Como dicen los red pillers, católicos del ala conservadora, al hombre sí que le importa el pasado de una mujer, pero a ella no le importa el pasado. Ni el del hombre ni el suyo propio. Por eso da igual si los recuerdos de Rachael son falsos ahora que tiene ante sí a Deckard, y éste consigue que se desprenda de ellos.

Roy y Pris en casa de J F Sebastian

Pris está en casa de JF Sebastian y se pinta la cara de blanco como las maniquíes torpemente animadas de JF. No es casualidad que nos muestren así a Pris, replicante diseñada para el sexo, como contraste con la pureza pasiva y sincera de Rachael. JF le dice a Pris que tiene el síndrome de Matusalén, aunque lo explica como que envejece más rápido de lo normal (ese síndrome consiste en parecer más joven, según he consultado, pero bueno). En todo caso, tiene algo en común con los replicantes, una vida más corta de lo habitual. Los «amigos» de JF, sus creaciones genéticas, parecen capaces de captar que algo va mal con la en apariencia adorable Pris, como si fueran más parecidos a animales que personas y tuvieran más instinto.

Roy aparece en la casa. Muestra tristeza por un momento por la muerte de Leon. Pris no parece tan afectada. Está diseñada para el placer sexual, y no es tan pacífica o inocente como la otra replicante rebelde, mucho menos como Rachael. Esto nos está vinculando la sexualidad femenina con la espiritualidad y los sentimientos elevados. Nos está diciendo que, si su sexualidad está mal dirigida, una mujer replicante – y una mujer en general – espiritualmente se echa a perder. El carácter sagrado de la sexualidad femenina es otro dogma católico. Aunque al fin y al cabo su inocente deseo es el de vivir y su muerte será lamentable, y lamentada por Roy, Pris no es como Rachael. Ni tampoco como Zhora, cuya reacción agresiva hacia Deckard es perfectamente comprensible.

JF corrige una jugada de ajedrez a Roy, que aprende muy rápido. Es un ajedrez con animales en miniatura. JF se ha dado cuenta de que son replicantes. Accede a llevarlos ante el Dr Tyrrell.

Roy se encuentra con su creador

Cuando llegan, el Dr Tyrrell está haciendo inversiones en bolsa. Deja subir a JF Sebastian cuando éste hace un gran movimiento en su partida de ajedrez del día, por indicación en realidad de Roy. Pero Tyrrell no parece muy sorprendido por la aparición de éste en su casa, que se encuentra en la misma pirámide que es su empresa. Es una pirámide truncada, como una torre de Babel que no pudiera subir más allá de una altura a pesar de tener una base muy amplia y sólida. Ya le había dicho a Deckard que su compañía se dedica al comercio. Tyrrell es un hombre orgulloso absorbido por sus logros y por el dinero, tal vez porque sabe que se ha topado con su límite como creador y fracasado en su intento de ser Dios.

Tyrrell parece sorprendido cuando Roy le dice que le preocupa la muerte y que quiere vivir más. Ya era consciente de la aparición de emociones en los replicantes más avanzados, pero no de este tipo de inquietudes y deseos. Eso no estaba ni programado ni condicionado en ningún replicante, y es algo que ni esperaba ni sabe de dónde ha surgido. En cambio, a Pris eso de vivir más tiempo no parecía importarle mucho cuando, en la escena anterior, le había dicho a Roy que «si sólo quedamos dos es que somos tontos y vamos a morir». Aunque sean artificiales, los replicantes tienen un lado espiritual, pero que aparece y se desarrolla en unos más y en otros menos, y de manera inesperada y no controlable por sus creadores humanos.

Como líder y replicante más inteligente y avanzado del grupo, Roy es el único que se hace esas preguntas y tiene esa obsesión de vivir más, aunque todos tengan el instinto de supervivencia. Y precisamente eso es lo que lo hará más «humano» que ninguno al final, más capaz del perdón y de apreciar la vida propia y de otros. Nos están transmitiendo que hace falta autonomía individual para despertar y crecer espiritualmente. No es algo que se pueda hacer sólo en grupo, ni algo programable o controlable por nadie más que uno mismo.

Todas las posibles soluciones técnicas que a Roy se le han ocurrido para alargar su vida ya se les habían ocurrido en la Corporación Tyrrell, las han intentado y no funcionan. Dan lugar a virus que acaban con el replicante. Igual que nos decían de forma no explícita con el covid, los virus son una materialización del pecado: son algo que se contagia de unos a otros, que está en el mundo y que hay que combatirlos pero con lo cual debemos aprender a vivir. Los virus como el covid aparecen cuando intentamos llegar demasiado lejos, como modificar especies o producirlas masivamente, o mezclarlas al destruir ecosistemas. Es decir, cuando jugamos de forma irresponsable a ser Dios, cuando nos creemos que alterar su creación no puede tener consecuencias negativas. Esto es lo que se nos quiere transmitir con esta mención en la película, igual que con el covid.

Yo recordaba que, en algún doblaje de la película, al hablar de que nada parece funcionar para alargar la vida de los replicantes, Tyrrell le termina por decir a Roy que «Dios se burla de nosotros». A lo mejor me lo he inventado y son imaginaciones mías. En todo caso, lo que se nos da a entender es que existe algún tipo de inteligencia superior que controla tanto la materia como lo espiritual

Roy lamenta ante Tyrrell haber hecho cosas malas, pero le replica que también cosas extraordinarias. Vemos cómo de nuevo Roy pasa de mostrar tristeza o arrepentimiento a sonreír o mostrar sorna. Se debate entre unos sentimientos y otros, como ya habíamos visto y seguiremos viendo. Sin embargo, Tyrrell subraya sólo sus logros. Parece estar orgulloso de él, pero en tanto que es una creación suya. En realidad Tyrrell sólo está orgulloso de sí mismo. No presta atención ni le importa que a Roy le preocupe la muerte. Le dice que es el hijo pródigo, que es todo un premio. Tyrrell sólo piensa en sí mismo. Lo invita a deleitarse con su tiempo. Lo invita a ser el egoísta superficial que es él mismo. Vemos fugazmente a JF Sebastian mostrar una leve sonrisa de orgullo también desde su rincón, aunque parece por momentos dubitativo, como sabiendo que hay algo terrible en todo esto. Tyrrell no concibe la dimensión espiritual de los seres que crea, como el falso Dios que es sólo de la biología, de lo material. Ámbito dentro del cual tampoco tiene todo el poder, entre otras cosas porque le falta totalmente el conocimiento del lado espiritual.

«No haré nada por lo que mi Dios de la biomecánica me impida entrar en su cielo», le dice Roy a Tyrrell antes de matarlo. Mata a un Dios falso que, aunque lo creara, nunca tuvo ningún cielo ni revelación para él. Luego sabemos que también acaba con JF Sebastian. Por eso nos habían enseñado su sonrisa de orgullo: aunque no tuviera el mismo ego y fuera más empático, era parte de lo mismo que Tyrrell y se había dejado arrastrar. Y tampoco entendía el sufrimiento y dilemas espirituales de los replicantes. Ser el hijo pródigo de un Dios falso no significa nada para Roy. Un padre verdadero no lo vería a él, su hijo sufriente, como un premio, ni hablaría en términos de orgullo por sus magníficas cualidades. Todo eso no significa nada para Roy, ni para ningún hijo. Ese señor lo creó pero no es un padre, igual de falso que los recuerdos que implantó en Rachael – recuerdos de su propia hija humana, toda una muestra de absoluta falta de límites morales y de desprecio hacia la vida de los seres que crea. Tyrrell no es un padre; si lo fuera, se preocuparía por sus hijos, por brillantes que fueran, y se centraría en aliviar su angustia.  

Que Tyrrell sólo pudiera crear a alguien igual de inteligente que él pero no más, o que tenga que atenerse a leyes físicas («la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad», dice, es decir, conservación de la energía), quiere decir que hay un límite a lo que el ser humano puede crear a través de la tecnología. Que no es Dios. Al presentarnos a Tyrrell como un poderoso obsesionado en la torre de marfil que es su pirámide truncada, nos dice que el sistema da pie a seres humanos monstruosos que sin darse cuenta provocan un sufrimiento indecible a otros. Más personas son arrastradas en ese edificio del sistema, como JF Sebastian. La vida de esos otros seres que crea sólo pueden dignificarla los propios replicantes, tal vez con ayuda de algo o alguien que opera desde un nivel superior, aunque eso no lo sabemos.

Roy y Deckard. Escena final.

Tras matar Deckard a Pris en la casa de JF Sebastian, Roy aparece en el lugar. Siente dolor por la muerte de Pris y va a la caza de Deckard. Pero se debate entre el ánimo de venganza y la tristeza, y vuelve a acercarse al cuerpo de Pris acariciándola y lamentándose de nuevo. Es capaz de sentir el amor y la pérdida. Es algo cada vez más notorio, y que se deriva de sus experiencias, de lo que le va sucediendo, no algo que se le conceda en el instante final como si mágicamente le diera por salvar a Deckard habiendo sido un sanguinario hasta ese momento.

«Vas a tener que irte, o te tendré que matar». «Ir al infierno, ir al Cielo», le grita a Deckard. «Así me gusta», le dice cuando Deckard lo golpea con una barra. Roy se debate sobre hacia dónde ir, y por momentos también intenta provocar a Deckard, como esperando que también dude entre el bien y el mal.

Al sentir la parálisis y la muerte cerca, Roy se clava un clavo en una mano, así como clavaron a Jesucristo a su cruz. Atraviesan una habitación ocupada por palomas, aunque no se ve que hubiera ventanas abiertas como para haber tantas en su interior.

«Ha sido algo irracional, sin mencionar el comportamiento antideportivo». Nos vinculan aquí la razón con el bien. Deckard no ha actuado bien, y ni siquiera se ha atenido a unas reglas del juego. No hay excusa posible.

Al escalar Deckard por la fachada hasta el techo suenan unas campanas a lo lejos. Roy lleva una paloma blanca en su mano atravesada por el clavo. Antes de salvarlo, Roy le dice a Deckard:

«Es una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo».

Es lo mismo que dijo Nina Simone en la famosa entrevista de Peter Rodis:  «I´ll tell you what freedom is for me: no fear». Vivir sin miedo a la muerte. A ser perseguido como los demás replicantes. Ser esclavo aquí implica no poder ser humano, no tener su misma dignidad. Deckard también ha sido un esclavo, pero del sistema, al no poder trabajar de otra cosa que de asesino. Según esta idea, la libertad no consiste en la capacidad de hacer todo lo que uno quiera, sino de hacer las cosas que pueda hacer sin la limitación del miedo. Lo importante no era vivir más, sino vivir siendo libre.

Roy salva a Deckard, y lo hace cogiéndolo con la mano que lleva el clavo incrustado, como un Jesucristo salvando al hombre. Escuchamos, como en la muerte de otros replicantes, los últimos latidos del corazón de Roy. En una de las escenas más icónicas del cine, Roy Batty le dice a Deckard unas frases que muchos nos sabemos de memoria:

«I have seen things you people wouldn’t believe….».

Sus palabras hablan de las experiencias increíbles que ha tenido a lo largo de su corta pero intensa vida. Todas cobran sentido ahora que van a perderse pero los comparte con Deckard. Son recuerdos reales, y no unos cualesquiera. Son extraordinarios. Podríamos pensar que por eso su existencia ha tenido tanto valor o más que la de cualquier ser humano, que eso lo hace «más humano que los humanos», como rezaba el lema de la Corporación Tyrrell – aunque no fuera así como ésta pretendía conseguirlo, a través del azar y la rebelión contra el sistema y contra un destino preescrito. Pero lo importante es que gracias a Rachael, pero también de Roy, Deckard aprender a ser un ser humano mejor. Roy salva a Deckard en todos los sentidos.

La paloma ya la traía en la mano, como si la hubiera recogido de la habitación que vimos antes. Ya veíamos su alma asomar. Ahora, en el momento de morir, la suelta, y asciende volando directa hacia el cielo. Roy tenía alma. No porque Tyrrell lo dotara de ella, sino alguien o algo, algún mecanismo superior, que supiera que su vida podría ser así. Esa vida con esas experiencias sólo podía ser vivida por un ser con alma, como si las almas buscaran o fueran asignadas a cuerpos que fueran a vivir experiencias que las hagan crecer.

El otro agente de policía aparece en el lugar. «Lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?», lamenta. El que trabaja para el sistema es perfectamente consciente de lo trágico e injusto de la muerte de los replicantes, pero lo tiene asumido y decide no hacer nada al respecto. De hecho, es precisamente su capacidad para empatizar lo que los convierte en policías eficaces.

Su vida como asesino ya era algo que lo afectaba y que no tuvo otro remedio que volver a aceptar. Pero después de esta experiencia, Deckard no podrá volver a ser el mismo. El ser humano no sólo consiste en un cuerpo sino también un alma, pero no se vive en el plano espiritual: son las experiencias de la vida terrenal lo que dota de sentido a la existencia de un ser con alma. Los replicantes incapaces de vivir experiencias – porque no sean suficientemente avanzados, o porque estuvieran diseñados de formas incompatibles con la experiencia humana – tal vez no tengan alma, o ésta apenas se manifieste y crezca en ellos. De algún modo, es como si las almas escogieran habitar aquellos cuerpos en los que puedan vivir experiencias que les corresponden a su nivel de evolución espiritual. Y éstas no las puede planificar ni controlar ningún ser humano, mucho menos un diseñador en una fábrica.

Resumen de la metafísica

-La paloma que suelta Roy Batty al final de la película significa que tiene alma. Blade Runner es una película espiritualista: el alma existe. Es también la representación del carácter salvífico de Roy como salvador del hombre. Es creado por el hombre pero es quien lo salva espiritualmente.

-«I have seen things you people wouldn’t believe…». Al mismo tiempo, decir que un ser «tiene alma» no significa nada por sí solo. Las experiencias vitales son lo que despierta y hace que se manifieste nuestro lado espiritual. Son lo que nos hace desarrollarnos y crecer espiritualmente. Se vive en la Tierra, en el suelo. Esto es doctrina católica. El alma «viene» al plano material a vivir unas experiencias «en un cuerpo» que puede ser humano o replicante. Eso hace a algunos replicantes tan «humanos» como nosotros, hasta el punto de enseñarnos a ser mejores seres humanos.

-Aceptar la muerte no es lo que hace a Roy humano, sino vencer el miedo, reconocer el valor de sus experiencias pasadas, sabiendo que al compartirlas con Deckard cambiarían a éste, y poder elegir entre hacer el bien o el mal. Lo importante no era vivir más, sino vivir el tiempo que se tenga siendo libre. Eso implica además poder elegir. Desde el momento en que termina de entender eso, en las escenas finales, lleva una paloma blanca en la mano, es decir, se manifiesta su naturaleza dotada de alma. Hay quien podrá ver en ello tal vez la presencia del Espíritu Santo, como si de alguna forma el «bien» hubiera vencido al «mal» por elección del propio Roy y también por la compañía del mismo, e hiciera de Roy un salvador del hombre.

-No se puede crear «seres humanos» artificialmente. Es algo que sucede por azar. Hay además un límite a la inteligencia humana y su capacidad para crear a través de la tecnología. Tyrrell no consigue hacer replicantes con grandes características sin que vivan menos. La existencia de un posible Dios o de una instancia superior se manifiesta en esas limitaciones, que suceden en el plano material pero parecen estar diseñadas a propósito por una inteligencia superior.

-El líder del grupo de replicantes es quien más desea vivir más tiempo, más preguntas se hace, y más se debate entre el bien y el mal. Para crecer espiritualmente hace falta autonomía individual, no es algo que se pueda hacer en grupo o siguiendo un sistema.

-Roy elige salvar a Deckard. Todas las emociones no son iguales. Alguien que a partir de sus experiencias y su inteligencia vence al miedo, elegirá el bien por encima del odio y la venganza. El mal es fruto de la debilidad o la ignorancia. Esto también es doctrina católica.

-El amor de la mujer es lo que salva al hombre, pero también un salvador, Roy Batty, como enviado por algún Dios. El valor de sus experiencias, los recuerdos reales que le ha aportado la vida, es la revelación que le hace este Mesías involuntario a un atónito Deckard. Es un salvador imperfecto, pero que como Jesucristo se sacrifica. ¿Roy se clava el clavo para vivir un poco más sabiendo que ba a acabar salvando a Deckard? Si no lo sabe él, ¿lo sabe un Dios? Aquí vemos una mezcla entre catolicismo y un gnosticismo que nos eleva a todos a la categoría de dioses. Dioses los unos de los otros para salvarnos mutuamente.

Have you ever retired a human by mistake?, no significa si alguna vez ha confundido a un ser humano con un replicante, sino si algún replicante era humano. Cuanto Deckard «retira» a Zhora, mata a un ser humano. A alguien equivalente a un ser humano en todos los sentidos. Y lo sabe – y lo sabemos – por su propia reacción de disgusto. El amor hacia Rachael es lo que había terminado de despertar esa conciencia en Deckard, que antes sólo sentía un profundo malestar. Además, las muertes de las mujeres replicantes son mucho más atroces y tristes que otras como la de Leon. Aunque en Blade runner 2049 es donde se plantea el carácter sagrado de la sexualidad femenina, este dogma católico ya asoma en cosas como la alusión a las madres inexistentes de Leon o Rachael, el carácter salvífico de Rachael, la agresividad de Zhora o la falta de empatía de Pris.

-Roy tiene recuerdos reales, pero Rachael no, y sin embargo, ambos son salvadores. La mujer no necesita del pasado, porque es un ser de sexualidad sagrada. Un «ser de luz» no evoluciona, no crece espiritualmente porque ya es de luz. El hombre se hace, la mujer nace. Por eso él necesita haber vivido experiencias reales y ella no.

-En el catolicismo, la sagrada sexualidad femenina está representada por la Virgen María. Ésta es pasiva ante Dios. No puede no creer en Él o desobedecer su voluntad. El ángel le anuncia a ella que va a ser madre de JC, y ella responde con «yo soy una sierva del Señor», es decir, que ella siempre elige el bien. Ser pasiva ante Dios no significa serlo ante los hombres – una «buena mujer» podrá hacer cosas como incitarlos a ellos a acercarse. Pero no es quien da el primer paso ante un hombre. La replicante más sexualmente pura de las tres es la más espiritualmente pura. En Blade Runner nos pintan este mismo retrato de la mujer ideal como ser de luz puro y pasivo tan propio del catolicismo. Retrato que, tras una pretendida actitud de autonomía, cuadra con el del feminismo actual. El feminismo actual nos habla de la independencia de la mujer, pero sólo para aleccionar al hombre: debes respetar a la mujer porque le debes la vida. Pero no es un ser humano en el mismo plano que el hombre. No tendría sentido que lo fuera, puesto que es el hombre el que, gracias a ella, debe crecer espiritualmente. La mujer es mujer desde que nace, no se hace. El hombre sí se hace. Eso es común a la cultura occidental tradicional y al feminismo, porque no supone ninguna ruptura real con nuestra tradición. Por eso el feminismo la trata como si fuera un ser infantil: son maravillosas, divinas, pero no por sus propias decisiones maduras de ser humano, sino porque no pueden evitar hacer el bien. Son seres de luz. Cada decisión y acto de una mujer en materia sexual amorosa es una manifestación de su naturaleza divina de ese aspecto de su ser, aunque en otros sí que pueda pecar. La diferencia con la Virgen María es que ésta está considerada por la iglesia como libre de cualquier tipo de pecado – consideración que adoptó recientemente, en el siglo XIX. Pero el carácter sagrado y salvífico de su sexualidad es común a cualquier otra mujer.

Al igual que la Virgen, Rachael está libre de pecado. Todos sus recuerdos son implantados. No tiene un pasado. Pero en realidad no sabemos en qué momento Rachael empieza a amar a Deckard. Sí sabemos que él empieza a amarla a ella en cuanto la ve. Ella es un ser ya maravilloso de entrada, que no tiene que hacer nada por amar. No puede evitarlo, como un ser de luz incapaz de odiar a nadie. La película nos dice que es el hombre el que crece espiritualmente. El verdadero protagonista es Deckard, el hombre del catolicismo, pecador que se arrepiente. Rachael es la Virgen, Roy un especie de Jesucristo salvador, porque aunque no esté libre de pecado sus experiencias extraordinarias lo han convertido en alguien extraordinario capaz de salvar física y espiritualmente a otros. Tyrrell es un falso Dios, Satanás, y JF Sebastian o los policías sus esbirros. En una especie de fusión entre catolicismo y gnosticismo (que el primero ya de por sí tal vez contenga), los hombres podemos salvarnos los unos a los otros, pero eso no significa que no exista el alma o no existe una instancia superior de inteligencia que reina invisible sobre lo material y lo espiritual por encima de nosotros.

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Sus lo dije payos de que esta pilícula era un gran ésito católico. Ya veremos la otra la de Bleid rane 2049!