Chiquito era un genio

Habría que averiguar si existe algún estudio sobre Chiquito de la Calzada y su técnica narrativa del chiste, para la cual según dicen se inspiró en el teatro clásico de Japón durante su estancia en ese país.

Para acompañar las palabras del chiste, Chiquito va dibujando las reacciones de los personajes – normalmente enfrentados a una situación absurda – no sólo con los gestos o el tono de voz graciosos de un buen narrador, sino de una forma totalmente nueva, con pinceladas en el aire: palabrejas incomprensibles y aspavientos de los suyos inspirados en el flamenco y el mencionado teatro clásico japonés. Chiquito para el relato, detiene el tiempo, igual que hace Wagner con la música o que los propios japoneses. Y se pone a recrear el debate interno de su protagonista. Ese es el truco, y viene especialmente a cuento aplicarlo a los chistes, que son historias que deben concisas e ir “in crescendo’, de modo que para dar más información que la que aporte el texto, el narrador no puede dejar a un lado el cauce central de la historia y meter más palabras de la cuenta. Se lo cargaría.

Si por ejemplo el chiste habla de un señor al que le dan una noticia para él inesperada, uno no puede decir:

“…bueno, el señor se quedó desconcertado porque no se lo esperaba ya que no le había pasado esto nunca y él no sabía, y…”

Para eso mejor no decir nada porque la gente se habrá desinflado cuando vuelvas , o no va a recordar de qué estabas hablando. Pero entonces no estaremos transmitiendo una información que si es importante se echará en falta, a menos que se pueda presuponer (en nuestro ejemplo, que sea una situación que todos identifiquemos normalmente como desconcertante). Si el narrador tiene gracia a lo mejor funciona un…

“…y en esto que se queda el tío ahí sin saber qué hacer y…”

…mientras pone cara de extrañeza. Es lo que se suele hacer y lo que se había hecho siempre. Pero en esto que llega Chiquito y le da la vuelta a todo. Se pone a caminar de lado a lado arrastrando los pies y echao palante con la mano en un costado…

…no puedo, no puedo….

…se para de pronto, estira una pierna hacia adelante como con cuidado tocando el suelo con la puntita del pie…

…¡fistro diodenar!…

…la recoge, vuelve a amagar, pega un respingo, jarl, se da media vuelta…

…¿te da cuen?…

…alterna movimientos rápidos de decisión con lentos de duda…y todos entendemos la situación de desconcierto en la que se ve el personaje.

Con esto consigue perfilar la situación y a la vez meternos más en ella, y lo más importante en un chiste, ir acumulando tensión, alimentando el “a ver qué pasa” en el espectador, para guiarlo por un camino de intensidad creciente hasta liberarse de pronto toda esa energía en la conclusión del chiste, que debe ser el éxtasis final, una eyaculación de risas.

A uno le puede hacer gracia o no, pero esa innovación es genial, es algo como para mirarlo despacio. Yo me quedo asustado con ese fenómeno de la galaxia 4 que era Chiquito de la Calzada.