Apología de los tontos y los virus

Han llegado a mis manos unos documentos de obligada visualización y escucha.

 

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[Disclaimer 1: Sus protagonistas son dos personas relativamente entrañables que han sido insultadas en las redes por parte de individuos que, además de unos canallas, son mucho más limitados que ellos, desde el momento en que siguen con su libertad limitada. Encima no sólo no rechistan, sino que la toman con posibles discapacitados. Como veremos a continuación, si alguien es incapaz de aportar nada a la sociedad, desde luego no son estas dos personas.

Disclaimer 2: En realidad el primer vídeo es de otro año y alardeaban de haber salido con el intenso calor, no durante el confinamiento de este año 2020.]

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Cuando ya no quedan héroes, la única esperanza son los gitanos y los tontos.

Los gitanos, porque no se dejan someter tan fácilmente.

Los tontos, porque nunca se sabe por dónde van a salir.

La naturaleza fue muy inteligente al crear a los tontos. Son una forma de probar soluciones tan creativas o inconscientes que a nadie se le ocurrirían. Un pasaporte que se da el azar para participar. También lo son los virus, que mutan al azar continuamente del mismo modo que los tontos hacen tonterías a veces imprevisibles.

Cada vez que actúa un tonto o un virus supone una nueva oportunidad, que puede jugar en nuestra contra pero también a nuestro favor. Un virus puede ser la excusa para quitarnos la libertad, pero también la ocasión de no tenerle miedo.

En la serie Superagente 86 (“Get Smart”, en inglés), los buenos se llamaban Control, y los malos, Kaos. Entre medias está la libertad, así que es mejor que no gane ninguno de los dos. Si un día un gobierno omnipotente llegara a controlar todo el planeta, los virus no traerán la muerte sino la vida. Serán la única posibilidad de reiniciar la historia. Poder es sinónimo de control, y sólo el azar hace la planta incontrolable. Ser infinítamente listo y ser infinítamente tonto es lo mismo.

Dicen que una fluctuación cuántica creó el Universo. Ahora lo podemos decir de otro modo: el Universo lo creó un tonto.