España sublimada

En España el encierro es más duro porque tenemos una misión especial. Es la misma que desde hace siglos: evangelizar al resto de la humanidad.

Somos el país más globalista y progresista del planeta, y ahora mismo estamos en proceso de conversión a la fe ecofeminista. Es una conversión traumática y dolorosa: nos meten presión psicológica con un encierro más duro que en cualquier otro lugar (todo un Ejercicio Espiritual, if you know what I mean) y entonces la mitad de la gente reacciona contra el gobierno, la otra mitad lo hace contra la primera, y nos mataremos entre vecinos y entre regiones…pero finalmente comulgaremos. Después de habernos odiado otra vez hasta las últimas consecuencias, decidiremos que no merecía la pena luchar por la España que teníamos, sino por otra nueva y universal, con ese credo ecofeminista y criptocatólico pero también ecuménico.

Y lo haremos con el mayor ardor. Pablo Iglesias dejará su mansión y se volverá al piso de Vallecas para vivir con Santiago Abascal. Ambos reconocerán que son gays y siempre se han amado.

Bueno, a lo mejor con tanto ardor no, que Santi es mucho Santi. Pero sí seremos el mayor ejemplo. Y así nos lanzaremos a evangelizar un Nuevo Mundo de millones de almas a las que evangelizar. España, el país más antiguo del mundo, desaparecerá sublimada en pos del gran proyecto para el que fue concebida: el globalismo.