Trincheras y monos

Izquierda y derecha están para desunir.

Ahora que urge luchar por la libertad como un bien común, vemos lo difícil que resulta que los acólitos de un lado y el otro actúen juntos. La esperanza es que al tener que colaborar empiecen a entenderse, pero la cosa se polariza con mucha facilidad, y más en manos de unos líderes maniqueos.

Llega un momento en que es como decirles a un nazi y a un comunista que los une el frío y el hambre en las trincheras: será casi imposible que eso los lleve primero a plantearse qué hacen en ellas y después a actuar al respecto por su cuenta y coordinadamente.

En vez de eso, muchos seguirán siendo fanáticos de sus ideologías. Los suficientes como para hacer la guerra inevitable. Están casi condenados a ello, porque son gente incapaz no sólo de generar sino de ordenar sus pensamientos y sentimientos por sí misma, y necesita hacerlo recurriendo a un sistema ideológico y los recursos que le ofrece, ya que por genética y por condicionamiento social su mente no le permite manejar otros. Esos recursos son símbolos y conceptos diseñados para resonar con una mitad de la gente o con la otra mitad, de modo que pocos quedan fuera de esas trampas. A eso se une el refuerzo por aceptación social, que hace mucho mayor la reticencia a abandonar su trinchera.

El problema es que en la vida no hay sistemas que lo arreglen todo. Hay como mucho herramientas. La ciencia es una, el marxismo debería ser otra, etc. Pero se emplean como sistemas. Y lo que la parte analítica de un sistema político no resuelve, se rellena de plástico de burbujas y desecante mental. Y cuando, encima de confiar en un sistema, delegamos en unos guías que lo comprenden y lo operan por nosotros (órbita católica) en vez de no delegar en sacerdotes (órbita protestante) seguramente sea aún peor.

Pero, volviendo a lo que nos ocupa, y como a mí lo que me importa no es la equidistancia sino la verdad – es decir, averiguar qué es lo que yo entiendo por ella – diré que comparto la opinión de que se acusa de facha muy gratuitamente. No hay simetría entre bandos. La de la derecha es una trinchera que se llena cuando los de la izquierda empiezan a disparar contra una masa de gente que no estaba atrincherada. Eso no significa que los predispuestos a la izquierda sean más malos que los de la derecha. “Sólo” son más radicales… radicales del sueño de cambiarlo siempre todo.

No sé si sería gracias a unos monos de izquierdas como bajamos de los árboles, pero no bajaron porque fueran más listos. Si es por esos idiotas nos comen los depredadores que había en el suelo.